Directorio Nacional

David Mandel

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  • Un día que vivirá en infamia
  • La causa básica de esta guerra: el pueblo israelí y el pueblo palestino no entienden la mentalidad del otro
  • Aclarando algunos conceptos sobre leyes y normas de guerra
  • “La guerra de los judíos contra el imperio romano”

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Un día que vivirá en infamia

El presidente Franklin Delano Roosevelt declaro que el ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 es un día que vivirá en infamia.

El 7 de octubre de 2023, el ataque a civiles realizado por Hamás también vivirá en infamia.

Hay quienes creen o creían que la existencia de Hamás (a un precio de conflictos cada cierto número de años) beneficia a Israel porque divide a los palestinos.

La realidad es que en Judea y Samaria los palestinos apoyan a Hamás y no al corrupto régimen de Mahmoud Abbas. Si Israel no destruye esta vez a Hamás, cuando Abbas muera, Hamás asumirá el control como lo hizo en Gaza en un golpe cruento. El resultado será que e Israel tendrá una segunda Gaza en las puertas de Tel Aviv.

Hasta ahora la política de Israel cuando había un conflicto con Gaza era “cortar un poco el césped” sabiendo que este crecería y que en un par de años habría un nuevo conflicto. Este era un precio que Israel estaba dispuesto a pagar.

Lo que ha sucedido hoy, 7 de octubre de 2023, tres mil heridos, más de mil doscientos muertos, numerosos rehenes secuestrados llevados a Gaza, es lo que volvería a suceder, pero en escala aún mayor, si Hamás llega a controlar Judea y Samaria.  

Ha llegado el momento de liquidar a Hamás antes de que cometa acciones similares a los crímenes de guerra que realizó el sábado 7 de octubre de 2023. 

 

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La causa básica de esta guerra: el pueblo israelí y el pueblo palestino no entienden la mentalidad del otro

La causa básica de la horrenda masacre del sábado 7 de octubre fue la falla de comprensión. Esta frase puede parecer trivial, tal vez hasta absurda, pero, permítanme explicar.

Los israelíes no comprendieron la mentalidad de los palestinos. Los palestinos no comprendieron la mentalidad de los israelíes.

Los israelíes se retiraron por completo de la franja de Gaza en agosto del 2005, basándose en la creencia de que estaban cumpliendo con el deseo de los palestinos de gobernarse a sí mismos. La ilusión de Israel era que los palestinos convertirían a Gaza en un segundo Singapur, un país trabajador y próspero, que viviría en paz con el Estado de Israel, y serviría de pauta para, eventualmente, hacer lo mismo en la Cisjordania.

Por supuesto que eso no fue así, los palestinos destruyeron las industria e invernaderos que los israelíes habían dejado, que daba trabajo a miles y traía millones de dólares a la región.

A pesar de esa desilusión y de los miles de cohetes disparados a poblaciones civiles durante los siguientes años en los conflictos periódicos con Hamás, Israel pensaba que permitir la entrada diaria de cerca de 20,000 trabajadores de Gaza a Israel, cuyos sueldos ayudaban a la economía de Gaza, y también permitir que Qatar diese a Hamás, el régimen gobernante millones de dólares mensualmente, dinero que teóricamente sería para mejorar la situación de la población, pero que en la práctica fue utilizado por Hamás para fabricar cohetes y construir túneles, era suficiente para que Hamás prefiriese vivir en relativa paz con Israel.

Israel consideraba que la mentalidad de los palestinos, incluyendo los dirigentes de Hamás, era similar a la del Occidente, y que la prioridad de Hamás era mejorar la situación de su población. Israel no entendía que esa mentalidad es totalmente distinta, y que los palestinos en general, y Hamás en especial, están obsesionados por el fanatismo y un odio genocida a Israel, que es más importante para ellos que el bienestar de su población.

La masacre y los actos de horror, celebrados por los “inocentes” palestinos con alegría, entusiasmo y gritos de “¡Allahu akbar!”, han hecho entender a los israelíes que fue un error garrafal atribuir a los palestinos la mentalidad del Occidente.

Respecto a los palestinos, estos no entendieron que Israel recuerda lo que fue el Holocausto y que, si en esa época los judíos no podían defenderse, la situación actual es completamente distinta. Los palestinos malinterpretaron las manifestaciones de protesta contra la reforma judicial como una debilidad y desintegración de Israel. No entendieron que esas protestas eran una manifestación de democracia, y que las aparentes divisiones se desvanecieron ante el peligro común. Fue un error mortal para Hamás no entender que el pueblo judío se une cuando es amenazado. Hoy Israel y los judíos del mundo están más unidos que nunca antes.

Israel pagó un precio terrible por no entender a los palestinos. Hamás y los palestinos pagarán un precio aún más grande por no entender a los israelíes.

 

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Aclarando algunos conceptos sobre leyes y normas de guerra

Muchos de los comentarios acerca de Israel y sus acciones de defensa, se caracterizan por ser críticas condenatorias, totalmente parcializadas, de los medios de comunicación, las redes sociales y la gente en general. Estas críticas están basadas en gran parte en el antisemitismo y en la ignorancia de los conceptos y normas de guerra.

El ejército de los Estados Unidos tiene un manual llamado “Ley de Guerra Terrestre” donde definen ciertos conceptos, que generalmente no son entendidos por el público.

La “proporcionalidad en la guerra” no significa que si alguien ataca a un soldado con un cuchillo, el soldado solo puede responder también con un cuchillo. Las leyes de guerra le permiten responder con un revolver, rifle, granada o, incluso, disparos de tanque, pero debe abstenerse de causar daños colaterales. Por ejemplo, si le disparan de una casa, puede destruirla, pero no destruir la cuadra completa. La lógica de la guerra exige causar el máximo número de pérdidas al enemigo y minimizar las pérdidas propias.

La “Ley de Guerra Terrestre” exige que hay que diferenciar entre combatientes y civiles, para lo cual los soldados usan uniformes. Si el combate incluye vehículos, estos deben ser claramente marcados como militares. También prohíbe luchar desde hospitales, colegios y lugares religiosos como iglesias, templos, mezquitas. Hamás no respeta esa diferencia. Sus vehículos no están marcados como militares, sus combatientes usan ropa civil que dificulta diferenciarlos de verdaderos civiles, y no tiene escrúpulos en luchar desde hospitales, colegios, mezquitas y residencias de familias. Si lo hace, y el ejército responde causando perdidas civiles, el responsable es Hamás, y no el ejército.

El corte de electricidad, agua y combustible a un país enemigo es legal, pero el ejército sitiador está obligado a permitir que los heridos, enfermos, inválidos, niños y ancianos puedan retirarse de esa zona.

Israel cumple con las leyes de Guerra Terrestre y ha dado instrucciones y plazo de tiempo a la población civil del norte de Gaza de retirarse de esa zona en la cual pronto habrá combates entre los soldados israelíes y los terroristas de Hamás y Yihad Islámico.

Es inevitable que haya perdidas civiles, tal como sucedió en la Segunda Guerra Mundial cuando los aliados pulverizaron las ciudades alemanas, causando decenas de miles de muertos civiles.

Recordemos que esta guerra fue iniciada por una masacre cuya escala el mundo no ha visto desde la época nazi, realizada por la organización terrorista, islámica fanática, Hamás, cuya constitución exige la destrucción de Israel y el genocidio de los judíos.

 

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“La Guerra de los Judíos contra el Imperio Romano”

El pueblo judío se rebeló en el siglo I contra el poderoso imperio romano. El emperador Nerón envió a su mejor general, Vespasiano, con 60,000 soldados, para debelar la rebelión. Cuando las tropas eligieron emperador a Vespasiano, su hijo Tito continuó la campaña. Les tomó a los romanos seis años, del 66 E.C. al 73.E.C. vencer a los rebeldes, destruir Jerusalén y demoler el Templo.

Uno de los comandantes judíos, Yosef ben Matityahu, más conocido por su nombre romano, Josefo Flavio, participó en la rebelión, y luego escribió la crónica de los eventos, en un libro llamado La Guerra de los Judíos.

La Gran Rebelión, que concluyó con la destrucción de Jerusalén y del Templo, fue una de las más grandes tragedias en la historia del pueblo judío, y el inicio de un exilio que duró 2,000 años.

En mi libro, distribuido por Amazon.com, he escrito una novela acerca de la rebelión, en la cual el protagonista, Josefo Flavio, narra su vida y la parte que le tocó participar cuando fue comandante de la Galilea, y, luego, cuando fue capturado por los romanos y liberado al profetizar a Vespasiano que sería emperador.

El libro narra las causas, eventos y consecuencias de la Gran Rebelión, cuyos efectos aún sentimos en nuestros días, y nos ayuda a entender los acontecimientos contemporáneos en el Medio Oriente. “La Guerra de los Judíos” es una novela histórica que espero disfrutará toda persona interesada en ese trascendental evento que cambió la historia del pueblo judío y la de la Civilización Occidental.

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